MESA DE GÉNERO DE FOROSALUD

El miércoles 25 de octubre se llevó a cabo la Mesa de Género en coordinación con la Secretaria de Organización de la Federación Nacional de Trabajadores Textiles del Perú, Mercy Castillo. Nos reunimos en el local comunal de Los Libertadores, en El Agustino, espacio que los trabajadores de Topy Top usan para sus actividades sindicales. Con el objetivo de reconocer el trabajo precario como una de las fuertes condicionantes a la salud de la población y visibilizar la doble carga laboral de las trabajadoras en esta situación. Asistieron obreras y obreros de varias fábricas del cordón industrial textil de San Juan de Lurigancho: Topy Top, Pioner, obreros despedidos de fábricas de otros distritos y dirigentes de la Federación Textil

Después de una breve exposición de la Coordinadora Nacional de ForoSalud, Maggie Pimentel, sobre los determinantes sociales de la salud, se plantearon 2 preguntas para identificar la correlación entre sus condiciones de trabajo y su salud. Estas preguntas fueron: ¿Cuáles son tus condiciones de trabajo? y ¿Cómo impactan estas condiciones de trabajo en tu salud?

Las respuestas de las y los trabajadores fueron una denuncia a las denigrantes condiciones de trabajo, señalando cómo el régimen especial de la Ley de Exportación no Tradicional precariza el trabajo y les niega la estabilidad laboral con contratos temporales de 1, 2, 3 meses y el riesgo permanente de ser despedidas. Dentro de las fábricas se les somete a largas y extenuantes jornadas de trabajo de a veces 12 horas, las cuales son retribuidas con el sueldo mínimo. Esta situación base de desigualdad va de la mano de varias particularidades del trabajo textil que afectan su salud como laborar en un ambiente contaminado, lleno de pelusas, expuestos a extremo calor y frío, a contaminación por ruido, exposición y contaminación química, además de accidentes que muchas veces se invisibilizan y no se reportan como accidentes laborales para no indemnizar al trabajador. Sumado a todo esto, por el sistema de trabajo a destajo y por las altas cuotas asignadas, los trabajadores a fin de alcanzar las metas y aumentar su precario salario, usan solo media hora para almorzar, en vez de la hora estipulada para el almuerzo, y evitan ir muchas veces al baño para no perder tiempo

Como consecuencia de estas precarias e inhumanas condiciones de trabajo, los trabajadores reportaron afecciones serias a su salud: problemas pulmonares, resfríos constantes, tos persistente, alergias, rinitis y gastritis. Además, dolor de espalda, cintura, columna, costillas y músculos. También sufren de varices, celulitis, tendinitis y dolor de talones, por estar parados tantas horas y realizar movimientos repetitivos. Finalmente, se afecta su salud emocional y sus relaciones familiares por la tensión psicológica, la ansiedad y el estrés que les produce sus condiciones de trabajo. Una trabajadora reportó un caso de parálisis, este es un riesgo para caso extremos de explotación laboral como la que se describió en la mesa.

A esta situación de compleja explotación, desigualdad y abandono de la salud se le suma, para cada una de las mujeres presentes, la faena doméstica. Dejándolas con menos horas de sueño, casi nulo tiempo para atender su salud y bajo acceso a los servicios de salud. Las mujeres trabajadoras asistentes hablaron de ese otro trabajo, no remunerado, que realizan en el hogar con el cuidado de sus hijos, su esposo y otros familiares, las labores de limpieza, alimentación y mantenimiento del hogar. La restricción de los derechos sexuales y reproductivos de las trabajadoras también está presente pues las mujeres deben esconder físicamente sus embarazos para no ser despedidas, por esta situación muchas terminan sufriendo abortos naturales en condiciones insalubres, estos abortos también se producen por las fuertes exigencias laborales, poniendo en riesgo directo su salud. Por la falta de cunas las trabajadoras se ven obligadas a dejar el trabajo, regresando así a la dependencia económica; otras, para no llegar a esta situación se niegan la oportunidad de ser madres, afectando en ambos casos su autonomía y su derecho a decidir cómo y cuándo ser madres.

Al finalizar la intervención de las y los trabajadores, resumidas en los párrafos anteriores, la Coordinadora Nacional realizó una dinámica para visibilizar cómo se construye el género en la sociedad. Esta dinámica sirvió para reconocer cómo esta división del trabajo remunerado (para hombres y mujeres) y no remunerado (doméstico, para mujeres) se basa en roles de género impuestos por la sociedad, roles que terminan afectando principalmente la salud y vidas de las mujeres trabajadoras.

Culminamos la jornada con estas reflexiones y la importante tarea de continuar con nuestras Mesas de Género descentralizadas, llevando así nuestro enfoque de salud como derecho a todas las organizaciones y espacios de la sociedad.

¡Por el buen vivir, construyamos la salud que queremos!

#SaludSomosTodas
#SaludEsDerecho