1992 – 5 DE ABRIL – 2018

EL IMPACTO DE LA DICTADURA FUJIMORISTA Y EL NEOLIBERALISMO SOBRE LA SALUD DE LA POBLACION PERUANA

Luis Lazo Valdivia. Coordinador Nacional de Foro Salud

Hace 26 años el país sufrió la más violenta y prolongada arremetida antipopular por parte de los poderes económicos, las fuerzas armadas, y su operador político, Alberto Kenya Fujimori Fujimori.

En el país, habían transcurrido 2 lustros de volver a la democracia (1980), luego de la dictadura de Francisco Morales Bermúdez (1975) de carácter regresivo respecto a lo de progresista que pudo haber tenido el también militar Juan Velasco Alvarado (1968). Durante la ganada democracia de los 80 transcurrió también una violenta guerra interna, donde la población en su conjunto recibía fuego de ambas partes, la violencia subversiva por un lado y la violencia militar y del Estado por el otro. A esto se sumó una crisis económica insostenible e insoportable por el país, primero con el gobierno de Fernando Belaunde Terry (1980) y en especial en el primer gobierno de Alan García Pérez (1985) con la denominada “super-hiper-inflación”.

La Dictadura Fujimorista se inauguró a los 10 días de juramentado su ingreso al gobierno, cuando el 8 de agosto de 1990 impuso el SHOCK ECONOMICO que lanzó a la pobreza a millones de peruanos, con el pretexto de que con ello se resolvería la crisis económica heredada de García. Sin embargo, el “sinceramiento” económico de los precios, el mercado, la oferta y la demanda, no fue lo único, sino que se emprendió una doctrina sumamente ideologizada como lo es el capitalismo neoliberal, en donde se dejaba todo en manos del mercado, aduciendo que ese “espacio” creado permitiría generar las condiciones para el crecimiento económico. Todo ello se aplicó a partir de Reformas del Estado, a quien se le caracterizaba de ineficiente, y por ende había que reducirlo a su mínima expresión. El libre mercado y las privatizaciones de los bienes y empresas públicas resolverían el impacto de las medidas más antipopulares que un gobierno pudiera tomar: flexibilización laboral, reducción salarial, desempleo y finalmente pobreza, y con ello más enfermedad y muerte en la población.

El Estado fue violentamente reformado con dos procesos, el de política de ajuste y cambio estructural, y el de su “modernización”. La primera violenta, propia de una dictadura, la segunda “progresiva”, paulatina, de baja intensidad, en el transcurrir de los años, gobierno tras gobierno, en estos más de 5 lustros, pero igualmente violenta por verse conculcados múltiples derechos humanos y su pase a ser mercancías.

En salud, la dictadura fujimorista y el neoliberalismo, desarrollaron dos procesos de reforma que duran hasta nuestros días. La primera relacionada al documento “Invertir en Salud” del Banco Mundial (1993) – ligada al ajuste y cambio estructural impuesto por el F.M.I. y las condicionalidades en salud y seguridad social de sus préstamos de rescate y el inhumano recorte del gasto social sobre los servicios públicos de seguridad social y de salud, entre otros. La segunda, con una ola de “modernización” del Estado y las políticas, con una severa tecnocracia proveniente principalmente del sector privado, que se aupaba al Estado, y donde ya no quedaba duda, según ellos, que era el mercado quien “salvaba” al país y que eran los instrumentos técnicos los que le darían soporte desde lo “legal” a las necesidades básicas no satisfechas de la población, a través de procesos de focalización y “priorización” de políticas de ayuda social para aquellos pobres que no eran capaces de haberse insertado en el mercado. Y así crearon la llamada “Ley de Modernización de la Seguridad Social”, desmantelando la unidad practica que concebía el Instituto Peruano de Seguridad Social y su doctrina de protección social y múltiples prestaciones para sus asegurados.

Con todo lo mencionado líneas arriba se minó la base de la seguridad social que se sostiene en el empleo. Mencionar que el aumento de la población sin servicios de salud protegidos, provocó que la inmensa demanda se fuera hacia el sector público MINSA en todo el país, donde justamente, de modo perverso, criticándole su ineficiencia, se le negaban recursos económicos y logísticos, agudizando con ello, mucho más, la crítica situación de salud de la población.

El puntillazo final en esta segunda reforma neoliberal en salud fue la Ley Marco de Aseguramiento Universal en Salud (2009) y su Reglamentación (2010), donde el sistema de salud ya de por sí, segmentado, fragmentado y desfinanciado, y que además había recibido una pésima muestra de política de Estado con una descentralización que fraccionó mucho más el sector público de la salud, a partir de la dualidad centralismo-descentralismo, dividía con la Ley Marco del AUS cada fragmento, cada subsistema, en funciones de Financiamiento (IAFAS) de un lado, y en funciones de Prestaciones de Servicios de Salud (IPRESS) por el otro.

Todo ello, como muchos politólogos y “opinólogos” han manifestado tiene un soporte o “candado” normativo fundamental, la Constitución de 1993, que siendo impuesta por la dictadura fujimorista, genera las condiciones para que la economía de mercado suprima toda concepción de derechos ciudadanos e impida dar las garantías que debiera otorgar el propio Estado a su población, para así salvaguardar la salud como bien común, como bien público, como derecho humano, y mantenerlo lejos de las aventuras e intereses mercantiles de empresas e individuos inescrupulosos que lucran con la salud de la población.

A 26 años del aciago hecho dictatorial fujimorista, el pueblo peruano tiene suficiente memoria y suficiente fuerza para levantar su voz y su accionar a los límites que se permita así mismo una alternativa distinta a los designios del mercado, a una economía privatizadora de la vida y la salud de la gente. Tener una Nueva Constitución es clave como norte de un proceso colectivo, nacional y popular, y eliminar la Constitución del 93 porque significa el marco legal que le da soporte al posterior andamiaje de privatización de la salud.

Junto a ello construir procesos participativos, procesos técnico-políticos, para obtener un nuevo marco legal en salud, desde abajo, con la presencia de los múltiples actores políticos, académicos, gremiales, sindicales y principalmente de pacientes, usuarios y organizaciones de personas afectadas por alguna condición de salud, donde la sociedad civil en salud y nuestra institución Foro Salud pueda formular en conjunto: i) Una nueva Ley General de Salud; ii) Una nueva Ley de Seguridad Social Universal, y iii) Una nueva Ley de Financiamiento de la Salud,  que tengan como eje el Derecho Humano a la Salud y la Protección de la Vida y sus adecuadas condiciones de vivir, con sus fundamentales enfoques de genero e interculturalidad en el marco integrador del Sumac Kausay.

Y con esta tarea de mediano plazo, plantearnos el rol de incidencia inmediata directa sobre el Ministerio de Salud, sobre lo ya mencionado en nuestra carta al Presidente de la República Martín Vizcarra Cornejo: 1) Fortalecimiento del Primer Nivel de Atención, la Atención Primaria de Salud y las Redes Integradas de Salud; 2) Incrementar el Presupuesto Nacional de Salud, en la cifra de 1% del PBI en forma anual, hasta alcanzar el piso mínimo de 6% del PBI como recomienda la OMS; 3) Atender, como Emergencia Nacional la Lucha Contra la Tuberculosis; 4) Así mismo, dimensionar un trato preferente a las políticas sobre el abastecimiento de medicamentos, la normatividad de la alimentación saludable para niñas, niños y adolescentes, la defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, la salud mental integral frente a todas las condiciones que la afectan, y el impacto de la contaminación ambiental y de los metales tóxicos sobre las poblaciones.

La memoria se mantiene, la resistencia ante la arremetida contra la salud y la vida también, es hora de emprender las tareas que la población, los millones de peruanas y peruanos, demandan de sus dirigencias y representantes.

Fuerzas y Voluntades colectivas nos permitirán alcanzar lo soñado para las nuevas generaciones.

¡Fujimorismo nunca más!
¡
Nuestra Salud es Nuestro Derecho!!!